Los Autos Locos combinan tres fases en una: una gymkhana competitiva para ganar materiales, una fase de construcción donde cada equipo monta su propio coche, y una carrera de relevos final donde se decide quién se lleva el trofeo.
Los materiales conseguidos en la gymkhana marcan la diferencia: más piezas significa más posibilidades en el montaje y más ventaja en la carrera. Por eso cada prueba importa y cada decisión del equipo tiene consecuencias reales.
No hace falta ningún conocimiento de mecánica o ingeniería. Los facilitadores dan los planos y acompañan todo el proceso. Solo hacen falta ganas de competir y trabajar juntos.